Cariño mío:
No sé qué ha pasado últimamente contigo, me has descuidado, no me preguntas la mayor parte de veces, ¿cómo estoy? ¿Qué proyectos tengo? ¿Qué hice en mi día? No eres cariñoso, no me siento protegida, normalmente, estás distraído, casi no hacemos el amor, y el tiempo que normalmente estás en casa… Duermes, en pocas palabras no tienes tiempo para mí...
Tiempo que deseo y anhelo con todo mi corazón… Anhelo los momentos de antaño, donde éramos felices, y no necesitábamos más que mirarnos a los ojos y darnos cuenta de que el amor salía por los poros… Yo, aún te sigo amando lamentablemente, lamentablemente, porque no te mereces que te amé como hasta hoy lo he hecho, al grado de que mi vida durante estos últimos veinte años, ha girado en torno a ti… (Sin darme cuenta, que yo, sí, ¡yo!, soy primero)
Te he perdonado cuando me has herido haciéndome sentir poca cosa, (y aunque sé que no es así) me lo has hecho sentir con tus actitudes, te he impulsado cuando has necesitado volar para cumplir tus proyectos, te he alentado cuando caes en tus profundas depresiones, he luchado hombro a hombro contigo para sacar adelante a nuestros hijos, te he comprendido y perdonado cuando en un momento de locura, es decir, cuando bebes de más… ¿No te das cuenta que te daña?, ¿qué me dañas?, ¿que tus hijos te observan?, el éxtasis del momento… Pasa… Pero, las huellas y la vergüenza de tu comportamiento, quedan ahí… Lastimando una y otra vez la herida que aún no sanaba…
Aunque no bebas hasta perderte, bebes a diario, el momento te hace olvidarte de todo y perder el respeto a tu familia y a ti mismo… Hasta dañarte y dañarme profundamente… Y sé, ¡bien que lo sé!, que no soy una perita en dulce, también tengo carácter fuerte, sí, enojona hasta decir ¡basta!, enojos que regularmente no son contigo, quizás es la frustración de no sentirme útil, de no tener nada mío, (como proyectos de vida, míos y sólo míos) como no hacer cosas que me gustan, la mayor parte de veces porque el dinero no es suficiente y prefiero utilizarlo para cosas más útiles,
(Como ayudarte en un gasto extra, por sí tú no puedes solventarlo) sé que muchas veces soy poco tolerante ante las situaciones que me frustran… Pero aun así, te amo… Porque sé y estoy consciente de que también ha habido momentos maravillosos e invaluables junto a ti, momentos que lastimosamente cada vez se van empañando más y más por las lágrimas que me ciegan y ya no me dejan ver nítidamente esos recuerdos sorprendentes en nuestra vida… Creo que has sido muy injusto conmigo, no merezco la forma en que me has humillado, la forma en la que me has herido una y otra vez…
En verdad no te imaginas el dolor inmensurable e indescriptible que siento, tanto como te he amado, no sé si es más por cómo me has dañado, o porque siento que ya me has dejado de amar. Siempre creí que llegaríamos a estar juntos hasta que estuviéramos viejitos, y tomarnos de las manos temblorosamente y llenas de pecas por el paso de los años, y que juntos aviváramos la llama de nuestro amor a través de las páginas del álbum de nuestras vidas, ya con los recuerdos arrugados y las palabras ya borrosas, pero ahí mirarlas, y darnos cuenta nuevamente cuan hermoso fue lo que vivimos…
Quisiera separarme de ti… Sólo por un tiempo, creo que es lo mejor, quiero que me extrañes, y más que me extrañes que me necesites, y más que eso, que pienses, sientas y sepas, que verdaderamente te hago falta, que seas tú, otra vez tú, que deseas seguir a mi lado (yo no necesito darme cuenta de mis sentimientos hacia ti, sé que aún, ¡sí, aún te amo!) Pero tengo miedo, muchísimo miedo, de decir cosas que te hieran por aminorar mi dolor y mi desilusión, (porque ahora estoy tan, tan, sentida contigo, que quisiera no verte más) prefiero arriesgarme a perderte aun amándote, a tenerte a mi lado sin que me ames ya.
Estoy dispuesta a dejarte libres si eso es lo que deseas, porque yo, si eso lo haré si eso te hará feliz; no tengo ya nada más que decirte, las palabras de mí para ti por ahora se han acabado, no tengo el deseo ni la voluntad de hablar contigo, y que quede claro que no es por falta de amor, es ¡por tanto dolor!, un dolor insoportable de saber que, ya no eres más que alguien que desconozco totalmente… ¿Dónde quedó tu ternura? ¿Dónde quedó el amor incondicional que me decías tener? ¿Dónde está tu apoyo? ¿Tú comprensión? ¿En dónde?
No sé si todo lo que haces es por sentirte más hombre, o por demostrarle a alguien o a ti mismo cuán hombre eres haciendo todo lo que tú ya sabes… Sé que todos los hombres lo hacen, (quería pensar que tú no, lastimaste mi ego, y eso, eso también duele mucho) No sé si porque estás harto de mí, o no tienes una buena autoestima, pero eso que haces, no es de hombres, “es de machos y cobardes” palabras que jamás, jamás pensé en pronunciarlas para ti…
No sé si por ahora yo quiera estar a tu lado, porque siento que en mí, ya se ha roto totalmente la confianza, no sé si deseo ya estar íntimamente contigo, me daría asco, vergüenza, no lo sé, quisiera olvidar todo el pasado que me lastima, pero no sé si pueda… Te amo, y gracias por darme tantos momentos de felicidad. No sé si podamos regresar pronto, si lo quieras y lo necesites, o si yo quiera y lo necesite, el tiempo lo dirá… Pero si no es así… No te preocupes por mí, saldré adelante. Y seguro que tú también. Te he amado incondicionalmente…